El cuadro perdido de Picasso, Eugenia Tusquets

El cuadro perdido de Picasso

En el año 1992, la brocanteuse Madame Claudel compra en el Marché aux Puces parisino un viejo cuadro sin firma. Tras muchas pesquisas parece que podría tratarse del desaparecido Don Tancredo que Picasso pintó en 1901 para su primera exposición en París. El lienzo sería un homenaje del genial pintor a su amigo Casagemas, que acababa de suicidarse, y además el preludio a la época azul que el artista iniciaría a continuación. Para lograr la certificación por parte de la familia Picasso se necesitan pruebas. La búsqueda de las mismas constituye el meollo de esta fascinante novela basada en hechos reales que nos transporta a los tiempos de la bohemia barcelonesa y parisina de principios del siglo XX, y nos muestra con sutileza ciertos rasgos hasta ahora inéditos de las complejas personalidades de los dos jóvenes artistas Picasso y Casagemas.

“El cuadro perdido de Picasso” no solo es una novela de ficción y con base histórica, sino también una magnífica obra de investigación.

Eugenia Tusquets nos desvela la fascinante historia de uno de los cuadros más enigmáticos del pintor malagueño.

Ambientada en la bohemia barcelonesa y parisina del siglo XX ofrece un brillante retrato de la amistad entre Picasso y Casagemas y recrea el gran misterio que esconde el lienzo de Don Tancredo.

La acción transcurre entre el pasado y el presente, entre enigma e intuición para destapar el secreto tributo del maestro Picasso a su gran amigo Casagemas.

Recomendamos la lectura de esta novela porque desde las primeras líneas, el lector se siente atrapado por la narración. Quiere retroceder en el tiempo, viajar hasta la Barcelona Modernista y al Paris del siglo XX. Entusiasmarse con cada hallazgo descubierto y desear que el lienzo sea una obra de Picasso. Sigue cada paso de la investigación, se adentra en la aventura  por mostrar al mundo un hallazgo que puede cambiar la historia. Además se acerca a la controvertida personalidad del  genio malagueño y al apasionado triángulo Picasso-Casagemas-Germaine.

Hace un ejercicio de creíble introspección en la mente del pintor que merece un gran elogio y sin duda se debe a una minuciosa documentación, así como a un pensamiento crítico como pintora. Eugenia lo es y nos contagia su pasión por el arte.

Sólo alguien que ame la literatura y la pintura como Eugenia puede escribir una obra de este modo tan preciso y fascinante a la vez.

 

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