Mortal y rosa de Francisco Umbral

Mortal y rosa

Albert Lladó, otro de nuestros invitados nos contó que Mortal y rosa de Francisco Umbral es el “libro que le cambió la vida” y el motivo que nos dio:

porque, de un solo disparo, Umbral reinventa el castellano y la idea de novela.

Este libro es en realidad un diario íntimo, un ejercicio a la introspección motivado por el fallecimiento del único hijo del autor.

La novela fue publicada en 1975 , mereció varios reconocimientos, es considerada una de las obras maestras de la segunda mitad del siglo XX y a Umbral se le ha definido como “el mejor prosista en castellano del siglo”.

A modo de diario, basado en recuerdos de experiencias personales es un viaje en el que del hondo drama personal surge una prosa literaria pura y con mayúsculas que todo amante del lenguaje debería leer porque, como ya nos indicó Albert, Umbral reinventa el castellano y eso solo podéis comprobarlo leyéndolo, como hemos hecho nosotras.

Alguien ha visto la literatura como la infancia recuperada. Por eso escribo, sí, porque escribir es jugar y jugar es ser niño esencial. Solo quiero la infancia, la mía y la del mundo, la de mi hijo y la de todos los hijos, sólo quiero el juego, el girar del planeta por toda aventura.

 

Umbral y su hijo
Umbral y su hijo

Dentro del “desorden del mundo” que nos plantea Umbral en la novela, triunfa el lenguaje poético, al estar plagada de imágenes bellísimas. Pretende que su prosa esté cargada de poesía y no deja pasar la oportunidad de utilizar el ritmo, la musicalidad y el tono de forma ejemplar.

Éramos líricos y blancos, dos almas esbeltas en una primavera de papel-recuerda-, y ahora la vida nos ha reunido, abrasados ya de días, sazonados de muerte.

No nos pasa inadvertida la finalidad catártica que pudo tener la escritura de este diario para el autor que quizás viera en la escritura de este monólogo una vía de escape para suavizar de algún modo el dolor y el frío que le asolaba en este episodio tan duro de su vida:

Este libro, hijo, que nació no sé cómo, que creció entorno a ti, sin saberlo, se ha convertido en el lugar secreto de nuestras citas, en el refugio solo de mi conversación, de mi monólogo contigo, aunque ya toda mi vida es ese monólogo y no hacemos otra cosa que conversar, tu y yo, sin que nadie nos oiga.

Al final, parece que Umbral logra superar el rencor al haber elaborado esta cantata tan bella que debe su título a unos versos del poeta Pedro Salinas:

“esta corporeidad mortal y rosa,

Donde el amor inventa su infinito”

 

Podéis leer la entrevista a Albert Lladó aquí: http://adivinaquienvienealeer.com/554-2/

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