La Barcelona de La Dama del pozo

Hoy Sandra Pérez nos comenta una novela que tiene como escenario la Barcelona de 1854, se trata de La Dama del Pozo, de Daniel Sánchez Pardos , Minotauro, 2017.

La novela retrata a una ciudad asfixiada por sus viejas murallas e infestada de epidemias y presa de supersticiones en la que la muerte y el peligro acechan bajo el arco de cualquier callejón.

Cuando el cadáver incorrupto de una doncella romana aparece al pie de un pozo cargado de leyendas, el miedo se apodera de la imaginación popular. Octavio Reigosa, descreído inspector del Cuerpo de Vigilancia, será el encargado de investigar la serie de crímenes sangrientos y milagros imposibles que se suceden tras la aparición de la Dama del Pozo. Y para ello contará con la ayuda de Andreu Palafox, un joven cirujano de autómatas que esconde también su propio secreto imposible.

La opinión de la novela es muy favorable ya que Sandra ha disfrutado mucho con su lectura de principio a fin y destaca cómo se van entrelazando las vidas e historias particulares de los personajes. Algunos de los personajes son muy interesantes y atractivos y eso le da más valor a la historia. Resalta cómo el autor mantiene la tensión hasta el final y cómo acaba siendo una novela bien resuelta y que no defrauda.

Sandra cree que por el argumento así como por los personajes podría ser la primer de una saga políaca.

-Daniel, ¿cuándo te diste cuenta de que querías dar el paso de estar entre libros, por tu profesión ligada a la Biblioteconomía, a “ser escritor”?

En realidad fue al revés: desde muy joven supe que quería escribir, de modo que orienté hacia ese objetivo mis estudios y mi búsqueda de un trabajo. Las bibliotecas te ofrecen la posibilidad de mantener un contacto directo y continuo con los libros, además de con sus lectores, y eso las convierte en un lugar de trabajo ideal para un aspirante a escritor.

-¿Qué supuso para ti la traducción de tu novela G (la novela de Gaudí) a varios idiomas?

Ver tu obra traducida a otros idiomas es una experiencia a la vez emocionante y extraña. Imaginar que un lector francés, alemán o italiano pueda estar ahora mismo leyendo unas frases que tú escribiste en otro idioma en la soledad de tu despacho produce un cierto vértigo. Saber que existe la posibilidad de que mis libros se traduzcan a otros idiomas no ha cambiado mi forma de escribir, pero sí me ha hecho todavía más consciente de que,

en literatura, cada frase cuenta y debe trabajarse con minuciosidad.

-La novela se sitúa en Barcelona en pleno siglo XIX, ¿por qué esta época y esta ciudad?

Barcelona es mi ciudad, la ciudad en la que nací y en la que he pasado casi toda mi vida, de modo que escribir sobre ella es algo que me resulta natural. En cuanto al XIX, es un siglo que me fascina y en el que veo muchas claves de nuestro propio presente. Muchos de los temas sobre los que me interesa escribir tienen su origen o su eclosión en ese momento: el conflicto entre razón y superstición, el desplazamiento de la religión por la ciencia, la consolidación de la vida urbana y de la sociedad industrial… Hablar del siglo XIX es hablar de nuestro presente de una forma indirecta que a mí, como escritor, me resulta muy atractiva.

-Presentas Barcelona como una ciudad con calles estrechas, alcantarillado inexistente, sucia, con barrios llenos de prostitutas… pero al mismo tiempo como una ciudad mágica, especial. ¿Con qué concepto te quedarías de aquella época?

La Dama del Pozo transcurre en el año 1854, en un momento particularmente oscuro de la historia de Barcelona. La ciudad seguía encerrada entre sus viejas murallas, y la gente vivía hacinada en un laberinto medieval de calles estrechas, sucias y mal ventiladas. A falta de espacio, los edificios habían ido añadiendo pisos para albergar a quienes venían a trabajar a las nuevas fábricas, hasta el punto de que Barcelona tenía la mayor densidad de población de toda Europa. Había epidemias constantes de cólera y de fiebre amarilla, y las desigualdades sociales eran aterradoras. El atractivo de la ciudad, visto desde hoy, era la superposición de dos mil años de historia todavía presentes en el trazado de sus calles, en la disposición de sus iglesias y sus conventos y en centenares de edificios hoy perdidos. Barcelona, en 1854, era una ciudad en la que el pasado impregnaba cada piedra, y en el que las antiguas leyendas seguían muy vivas en la imaginación popular. Pero la vida diaria era de una dureza que hoy apenas podemos imaginar.

-Hasta ahora tenías acostumbrados a los lectores a otro tipo de literatura: relatos, novela contemporánea o novela histórica. La Dama del Pozo es tu primera novela negra, ¿por qué este cambio de género? ¿Crees que es una manera de abarcar más público?

Todos mis libros, hasta la fecha, han tenido una intriga criminal como elemento central de la trama. En mis dos novelas anteriores ya desarrollé esa intriga en una ambientación histórica, y con La Dama del Pozo he tratado de utilizar también recursos de la tradición gótica o de terror, que siempre me ha interesado como lector y a la que ya había ido acercándome en algunos relatos recientes. Este es un libro más oscuro que los anteriores, pero ello viene dado de una forma natural por el escenario escogido: esa Barcelona crepuscular de 1854, con sus murallas y sus conventos, es el trasfondo perfecto para una historia de muertes, prodigios y supersticiones.

-¿Cómo surge la inspiración para esta novela?

La primera idea la tuve paseando por una de las calles del centro histórico de Barcelona,

la calle del Bisbe, que sigue el trazado de una de las arterias principales de la Barcino romana. Caminar por esa calle es seguir literalmente los pasos de todas las personas que han pisado la ciudad a lo largo de sus dos mil años de historia. Pensando en ello, en esa acumulación de tiempo concentrada en un único espacio, se me ocurrió la idea de un personaje que pudiera ver realmente imágenes del pasado ligadas a ese lugar. Ese fue el origen de Andreu Palafox, uno de los protagonistas de La Dama del Pozo, y a partir de ahí comencé a urdir la historia de la novela.

-Ahora que has probado con varios géneros, ¿con qué género te sientes más cómodo? ¿Continuarás con novela negra y policíaca?

La intriga es mi género preferido; mi imaginación, por algún motivo, parece ponerse en marcha siempre a partir del planteamiento y la resolución de un misterio. Y también me siento muy cómodo con la ambientación histórica; el género histórico exige un proceso de documentación, de inmersión en la época y el lugar escogidos, con el que yo disfruto mucho, así que es probable que siga explorando también ese camino.

-En tu opinión, ¿un escritor de novela negra se diferencia de los escritores que optan por otros géneros?

Como escritor, lo bueno que tiene el género negro es que te obliga a no perder nunca de vista al lector.

El novelista que plantea una intriga no sólo debe resolverla finalmente de manera satisfactoria: también debe mantener el interés del lector a lo largo de todo el camino. Ello exige una disciplina que otros géneros no imponen, a la vez que abre la puerta al riesgo de caer en lo mecánico. En la novela negra, cada digresión tiene que estar justificada y cada personaje debe tener un papel que jugar. Equilibrar esto con la vitalidad necesaria en toda buena ficción no es tarea fácil.

-El conjunto de personajes de La Dama del Pozo parece perfecto para continuar una saga, ¿es tu idea?

Me gustaría que así fuera, desde luego. Pero eso dependerá de la suerte que los lectores le deparen al libro.

-Tanto el estilo como los rasgos de algunos personajes de tu última novela tienen pinceladas del famoso detective Sherlock Holmes, ¿es tu inspiración?

Arthur Conan Doyle es uno de los autores que me han acompañado durante toda la vida, desde mis primeras lecturas. Su mundo, ese Londres victoriano envuelto en nieblas y en misterios, ha tenido una influencia muy visible en mis propias novelas, y desde luego que Andreu Palafox y Octavio Reigosa, la pareja de detectives de La Dama del Pozo, guardan un cierto aire de familia con el ilustre habitante de Baker Street.

-Antes de empezar a escribir una novela, ¿tienes clara toda la trama o la vas gestando sobre la marcha?

Cuando empiezo a escribir una novela, yo suelo tener una escena inicial, un idea general de la trama y, sobre todo, una serie de personajes bien definidos. Los personajes son para mí lo más importante: si están bien construidos, ellos arrastrarán el argumento de forma natural y determinarán hacia dónde va la historia. Cuando escribes novelas de intriga, por supuesto, no trabajar con un argumento cerrado desde el principio tiene sus peligros: siempre corres el riesgo de llegar a un callejón sin salida. Pero yo no sabría escribir sin dejar un espacio a los descubrimientos continuos que van surgiendo durante el proceso de escritura.

-Hay un personaje en la novela que tiene una serie de poderes, ¿crees en este tipo de don?

Andreu Palafox, uno de los protagonistas del libro, tiene la capacidad de ver lo que parecen ser imágenes llegadas del pasado. Yo, por mi parte, soy un escéptico al que le gusta explorar el valor estético de esta clase de ideas. Y, al fin y al cabo, imaginar el pasado no es tan distinto de verlo realmente. Todos tenemos la capacidad de revivir la historia a través de los lugares, los edificios, los pequeños objetos del pasado con los que convivimos a diario.

Escribir o soñar con la Barcelona de 1854, si lo hacemos con la intensidad adecuada, no es muy distinto a viajar en el tiempo.

-Y por último, una pregunta que hacemos a todos nuestros escritores entrevistados, ¿qué libro cambió tu vida?

Hay muchos libros que han sido importantes para mí en distintos momento de mi vida, pero, ya que hemos hablado de Sherlock Holmes, me quedaré con El sabueso de los Baskerville. Leí esa novela con doce o trece años, y su maravillosa mezcla de intriga, misterio y terror me sedujo para siempre. Poco después de leerla empecé a escribir mis primeros relatos, y es muy posible que todo lo que he hecho hasta hoy provenga de esa fascinación inicial.   

 

Si quieres saber mas sobre el autor: https://danielsanchezpardos.com/biografia/

 

 

 

 

 

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