Claus y Lucas es uno de esos libros

Claus y Lucas

Claus y Lucas es un uno de esos libros.

Hoy publicamos una reseña de uno de los libros que nos cambió la vida a una de nosotras, a Marimén, así que lo leo intentando descubir qué hay dentro que a ella le impactó tanto.

Se trata de Claus y Lucas de Agota Kristof.

La portada de Booket, con una foto de dos ninos que parecen gemelos, es muy atractiva y la lectura te arrastra desde la página uno, así que no esta nada mal para empezar.

La novela está dividida en tres partes: “El gran cuaderno”, “La prueba” y “La tercera mentira”. La primera parte, narra cómo una madre, a finales de la segunda guerra mundial, lleva a sus hijos a vivir con su abuela a una granja para alejarlos del peligro de la ocupación nazi. A los niños no les queda mas remedio que sobrevivir en tan duras condiciones: la escritura es seca y dura, con frases cortas, con escenas que se hacen difícilmente digeribles para el lector. Esos dos inseparables hermanos se hacen hombres en poco tiempo, aprenden a defenderse, a sobrellevar la vida en condiciones tan extremas ante la actitud huraña y desconfiada de su abuela.

En la segunda parte, “La prueba”, los hermanos se separan. Uno de ellos cruza la frontera, mientras el otro se queda solo con una mujer y su hijo adoptivo. El padre, que había sobrevivido a la guerra y aparecido por casa de la abuela, muere al intentar cruzar la frontera. Claus vuelve, y nos enfrentamos en el final de esta segunda parte y toda la tercera a un cruce entre realidad y ficción donde nada es claro y el lector vaga desorientado. Aquí nos encontramos ya en un país cambiado donde nada es lo que parece y no es nada fácil reconocerse a uno mismo. La autora crea esta confución de una manera magistral.

Agota Kristof encontró en la literatura un cobijo.

Cuando tenía catorce años la enviaron a un internado donde el dolor de esa primera separación de su familia se le hizo insoportable, y es entonces cuando escribir se convirtió en su refugio. .

“Lloro la pérdida de mis hermanos, de mis padres, de la casa de la familia… Lloro sobre todo mi libertad perdida”.

Más tarde, entró en la poesía mientras el nazismo y Stalin devastaban Europa

En 1956, con veintiún años, Agota escritora, que llevaba una existencia discreta escapó de su país cuando la Revolución húngara fue aplastada. Un año antes se había casado con un profesor de escuela que luchaba contra el régimen prosoviético y había tenido una hija que, en el momento de la huída, tenía cuatro meses.

Escaparon a Neuchâtel, donde todo seguía siendo oscuro y mezquino. Kristof no hablaba francés ni alemán así que no se entendía con nadie. Allí pasó cinco años trabajando en una cadena de montaje en una fábrica de relojes suizos, y para luchar contra esa rutina mecánica comenzó a componer historias. Hasta que un día tomó la decisión de divorciarse de su marido. Cogió sus poemas adolescentes y comenzó a traducirlos lentamente al francés, de madrugada, hasta que logró un manejo de la lengua como para permitirse escribir ya en ella.

«Me planteé la literatura como algo personal, nunca pretendí llegar a nada. Escribía para mí cuando los niños se habían acostado y ya no había ruido en casa».

Marimén dice que éste libro le impactó tanto porque se trata de una historia singular, desnuda y dura, de las que te encogen el alma. Mientras lo leía se imaginaba a Agota escribiendo de noche, cansada, en un idioma que no era el suyo, como si huyera de sus raíces y, sin embargo no lograra desprenderse de su dolor.

Agota nos parece un ejemplo a seguir. Pese a las duras condiciones, trabajando como una autómata en la fábrica de relojes, donde otra persona esperaría poco de la vida, logró ponerse a escribir esta triología. Por las noches, después de todas sus tareas como trabajadora y madre, encontrando siempre un momento al día para refugiarse en la escritura.

 

2 comentarios sobre “Claus y Lucas es uno de esos libros

  1. Me alegra coincidir con la opinión de Marimén. A mí también me impacto la lectura de Claus y Lukas de una hasta entonces para mí desconocida Agota Kristof. Su prosa desnuda y dura es impactante y recuerdo que la novela me impactó durante días.
    Felicidades por este buen artículo.

Comentarios cerrados.