Hoy leemos con Albert Lladó

Albert Lladó

Hoy leemos con Albert Lladó y hablamos sobre literatura y la ciudad como protagonista.

 

-Albert, has hecho muchas cosas creativas a lo largo tu vida: pintura, creación de un corto, una obra de teatro, eres periodista, escribes novela y relato…Nos intriga saber si en el ambiente el que te criaste te impulsó a ello.

Mis padres nunca se han dedicado profesionalmente al mundo creativo. Sin embargo, en casa se leía cada día el periódico, y siempre había libros. Mi padre era un extraordinario fotógrafo, y un buen lector de novela negra. Pero yo recuerdo mi formación, sobre todo, gracias a una televisión de calidad que se había en los 80 y 90 en TV3. Ver series de la BBC era un lujo, y ahí aprendías algo que me parece fundamental para cualquier actividad: la ironía. Si miro atrás, a mi primera infancia, seguramente los Monty Python (y también las películas de Peter Sellers) son mi primera escuela.

-Eres muy activo ( escritor, periodista, tertuliano, editor de Revista de Letras…),¿cómo haces para organizar tu tiempo para compaginar tanta actividad?

Confundiendo, a propósito, el ocio con el negocio. Entiendo el periodismo, la escritura, como una forma de vida, una profesión liberal en el sentido más amplio del término. Uno puede estar sin trabajar, pero nunca de vacaciones.

La mirada y la curiosidad son armas que siempre deberían estar cargadas.

-¿Por qué el periodismo? ¿Qué te impulso a ello?

Es un territorio en el que puedes combinar escritura, pensamiento y creación. Son las tres patas de un mismo proyecto, y que a veces se manifiesta en un artículo o reportaje, y a veces en un relato o en una obra de teatro.

-Albert ¿es un escritor filósofo o un filósofo escritor?

Diría que soy alguien que vive la escritura como tentativa y que, por lo tanto, pienso sobre los prejuicios (los ajenos, pero sobre todo los propios) para ponerlos identificarlos e intentar sortearlos.

-¿Te sientes más cómodo con estilo periodístico o prosa literaria?

Entiendo el periodismo (el que me interesa a mí, por lo menos) como literatura.

Mientras que la ficción se compromete con el pacto de verosimilitud, el periodismo lo hace con el rigor. Puedes ser creativo con el punto de vista, pero no te puedes inventar los datos. Pero, en realidad, el tono puede ser muy parecido. En ambos casos la escritura es nervio y mirada.

-Hemos visto la entrevista a Svetlana, a David Trueba …¿cómo te preparas para una entrevista a alguien tan importante?

Es un proceso de mucha preparación. Intento leer lo máximo posible y luego, de alguna forma, desaprenderlo. Conocer su obra te permite profundizar en su universo creativo pero, al mismo tiempo, tienes que construir una conversación, no convertir el encuentro en un mero guion previo.

-Entrevistas simplonas, hace poco he visto a una periodista criticar eso, hacer preguntas obvias ¿ Crees que hay mucha entrevista de ese tipo?

La entrevista es un género apasionante, pero muy difícil. No siempre los editores dan suficiente tiempo, y no siempre el periodista entiende que no se trata de un trámite. La entrevista es una música, y tú eres quien crea la partitura y vigila el ritmo.

-El objetivo es informar pero, cuando preguntas ¿buscas aprender algo, o saciar alguna curiosidad personal también?

No sólo es informar, también abrir espacios para la duda, y habitar y compartir contradicciones. El aprendizaje, ahí, no hace falta buscarlo. Forma parte intrínseca del proceso. No te puedes acercar a alguien de verdad, a sus miedos y a sus esperanzas, sin aprender, sin ponerte en su piel y, a la vez, sin alejarte para mantener la necesaria distancia.

-¿Qué no se debe preguntar nunca aunque te mueras de ganas? ¿Te ha pasado alguna vez?

Más que el qué, lo que importa es el cómo. Antes de una entrevista uno está nervioso. Es como los actores que, pese a tener experiencia, dicen que están intranquilos antes de salir a escena. Algo de eso hay. Los primeros minutos son imprescindibles para generar confianza, para crear una atmósfera que luego te permitirá ir entrando en las diversas capas del personaje.

-Esta es una pregunta simplona pero…¿A quién te gustaría entrevistar?

Nadie en especial, y a todo el mundo en particular.

Creo que el periodista tiene que creerse eso de que cada persona es portadora de un relato importante.

Me interesan los singulares, no los individuos. No soy nada mitómano –aunque evidentemente hay personas que de entrada puedan impresionarte más que otras- y detesto ese periodismo-fan en el que el entrevistador parece más una cheerleader y un hooligan que un periodista.

-¿En qué momento te llama y te atrapa el teatro?

Siempre me ha interesado, pero no me he atrevido a escribir hasta tarde. Aunque, como te comentaba, todo forma parte de una misma mirada, el teatro exige un lenguaje, un código, diferente. Cada vez me siento más atraído por un mundo en el que el silencio dice tantas cosas, y en el que la palabra ya no es burocratizada.

-Sabemos que te gusta mucho Bernard Marie Koltès. ¿Qué tiene él que lo hace especial?

La reinvención del lenguaje, que es lo más revolucionario a lo que uno puede aspirar.

-¿Qué piensas de la situación actual del teatro ?

Hay grandes dramaturgos que saben muy bien cómo hacer grandes piezas de orfebrería. Y luego están, claro, los que de verdad tienen algo que decir. Son pocos, pero suficientes.

-¿Piensas que se debería rescatar menos a los clásicos y ayudar más a autores teatrales contemporáneos?

Albert Camus me parece contemporáneo. Shakespeare lo es, sin duda. Todo aquel que te habla directamente, aquí y ahora, es tu contemporáneo, sea o no sea tu coetáneo.

-¿Qué crees que le debería pasar a una persona cuando va a teatro? ¿ Cómo debería haberle impactado la representación?

Debería sentir que sus prejuicios tiemblan. Ése es el mayor estremecimiento.

-En cuanto a la obra La Mancha, que escribiste, suponemos que fue una sorpresa total. ¿Cómo lo viviste? Y ponerlo en escena, ¿cómo colaboraste? ¿Te sentías preparado?

¿Sabes eso que dice la Biblia de que el Verbo se hizo carne? Pues es eso. Que un texto tuyo, escrito desde la máxima soledad, sin ninguna garantía, llegue a escena con magníficos actores, supone una sensación difícilmente descriptible. No únicamente de reafirmación, también de incertidumbre. Estás, para bien y para mal, en la intemperie.

-Hemos leído Cronopios propios, le has “ robado” el titulo a Cortázar? ¿Es Cortázar unos de tus autores de referencia?

Lo ha sido mucho tiempo. Sobre todo, por la importancia que le da al azar y al juego. Al final, todo se trata de volver a ese niño que un día murió en nosotros, y que tratamos de liberar.

-En Cronopios hablas de dolor, de sufrimiento, de un yo a veces amargado, solitario e inseguro.Se repiten el músico Antonio Vega y los whiskeys…

Antonio Vega fue, de adulto, un niño triste porque no se reconocía en el espejo.

-En cuanto a la novela de autoficción La puerta, Barcelona es el escenario. ¿Qué es para ti esta ciudad?

Las ciudades son siempre grandes metáforas. Son el espacio donde todo es posible y todo está por descubrir.

-Para nosotras la novela es una historia de amor y desamor con Blanca y con Barcelona. Y de Albert consigo mismo y sus contradicciones.

Blanca y Barcelona, en La puerta, tienen el mismo cuerpo y el mismo olor.

-Hemos leído esta frase de alguien a quien admiras : “Cada uno de nosotros, escritores, sostiene un forcejeo particular con su ciudad: lo que le quitan, lo que le falta, lo que adora, la memoria obsesiva, y también, para mí, la nostalgia de lo que fui”, escribe. Mis postales de Barcelona, Isabel Núñez.

Poca gente ha descrito con tanta sabiduría la ciudad como Isabel Núñez. De nuevo, la única patria posible es la infancia.

-¿Crees que tú también sostuviste o sostienes un forcejeo con Barcelona?

Con el misterio. Que es la misma cosa. Por eso las ciudades-franquicia duelen tanto.

-London, el Jazz, Marsella, Almirall, son escenarios en tu novela…¿qué queda en nosotros de los lugares?

Lo que no pudimos descifrar del todo. Lo que permanece del enigma.

-La Puerta es un símbolo de paso a la edad adulta, a superar los miedos, a descubrir, de aprender a vivir.¿Qué es para ti cerrar una puerta? ¿Qué puerta está siempre abierta?

Siempre que cierras una puerta, fíjate, el sonido que producimos es casi insoportable. Por muy leve que sea. Por eso buscamos desesperadamente otra puerta de inmediato. Y por eso los gatos no soportan las puertas cerradas.

-Hiciste tu tesina sobre : La Maga da Cortázar y Nadja de Breton.¿De dónde sale esa inquietud?

De esa idea de que se escribe caminando, y de que hay otra forma de pensar más allá del método y el dogma.

-Sabemos que has viajado varias veces a Londres  para entrevistarte con La maga (Edith Aron) que impresión nos puedes contar de esos encuentros.

Que, en la medida de que alguien lo puede ser,

fue una mujer libre. Que es una mujer libre. Porque ríe.

-¿Cuál es el libro que un día cayó en tus manos y te cambió la vida?

Tal vez Mortal y rosa, porque, de un solo disparo, Umbral reinventa el castellano y la idea de novela.

http://albertllado.com/

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